Vender a un inversor o por inmobiliaria: la cuenta completa
La venta directa a un inversor casi siempre paga menos que el mercado. La pregunta correcta no es cuánto ofrece cada uno, sino cuánto queda al final.
Empecemos por lo incómodo: si tu propiedad está en buen estado y tenés tiempo, una comercialización tradicional bien hecha te va a dar más plata. No tenemos ningún interés en decir lo contrario. Nuestra propuesta tiene valor en otro escenario, y conviene entender cuál es.
La cuenta que casi nadie hace
Cuando se comparan las dos vías, se compara el precio de lista contra la oferta directa. Pero el precio de lista no es lo que se cobra. En el medio hay una serie de restas que rara vez se ponen sobre el papel.
Comisión
La comisión inmobiliaria se descuenta del precio final, más impuestos. En una venta directa no existe.
Diferencia entre lo que se pide y lo que se cierra
Las propiedades a reciclar son las que más negociación soportan. El precio publicado y el de escritura suelen estar lejos.
Tiempo
Cada mes que la propiedad sigue a tu nombre son contribución, gastos comunes, seguridad y, si está vacía, deterioro. En propiedades para reciclar los plazos se estiran.
Arreglos previos
Muchas veces se pide pintar, vaciar o arreglar algo para poder mostrar. Es plata que sale antes de cobrar.
Visitas
Coordinar recorridas de gente que en su mayoría no va a comprar tiene un costo en tiempo y en desgaste que nadie cuantifica.
El precio de lista no es lo que se cobra. Lo que importa es lo que queda al final, y cuándo.
Cuándo conviene cada camino
Conviene la venta tradicional
La propiedad está lista para habitar
No hay apuro por cobrar
Los papeles están en orden
Podés atender visitas
Buscás el precio máximo del mercado
Conviene la venta directa
La propiedad necesita reciclaje
Es una herencia con varios propietarios
Está desocupada y genera gastos
No querés hacer obra ni mostrarla
Priorizás certeza y plazos cortos
Qué compra exactamente la venta directa
No compra el precio máximo. Compra tres cosas: certeza, velocidad y no tener que hacer nada. La certeza vale porque la oferta no depende de un crédito bancario que puede caerse. La velocidad vale porque el único trámite es la escritura. Y no tener que hacer nada vale bastante más de lo que parece cuando la propiedad está a mil kilómetros o repartida entre cinco herederos.
Comisión
Cero
Arreglos previos
Ninguno
Visitas
Una sola
Respuesta
Menos de 48 h
Cómo decidir sin equivocarse
Nuestra recomendación va en contra de nuestro propio interés inmediato: pedí las dos cosas. Una tasación de una inmobiliaria que trabaje bien en tu zona, y una oferta concreta nuestra. Con los dos números al lado, restá comisión, tiempo estimado y arreglos, y decidí.
Si la cuenta te da que conviene el circuito tradicional, andá por ahí. Preferimos eso a comprar una propiedad de alguien que después siente que se apuró.